
Justo frente a la maravillosa y sensacional laguna de Balos, en la parte noroccidental de Creta, se encuentran las dos islas Gramvousa, Imeri Gramvousa y Agria Gramvousa.
Las islas, destino ideal para una excursión para todos los amantes de las playas de arena blanca, son rocosas, salvajes y escarpadas, cubiertas de tomillo, orégano y arbustos silvestres, y ofrecen una vista espléndida de Creta.
En la cima de Imeri Gramvousa se encuentra un castillo veneciano construido a 137 metros sobre el nivel del mar entre 1579 y 1584, que fue destruido y reconstruido en 1630. La fortaleza tiene una forma casi triangular y cada lado mide aproximadamente mil metros.
Para llegar a las islas Gramvousa podéis embarcaros desde el puerto de Kissamos donde numerosas barcas os llevarán a este rincón paradisiaco después de una hora de viaje.
Además de ser una atracción turística, las islas Gramvousa son un importante santuario de aves: más de 100 especies de aves y 400 especies de plantas viven aquí.